Estamos viviendo el momento más convulso de la historia financiera reciente. Durante los últimos 80 años, ni Europa, en general, ni las economías desarrolladas que la componen, en particular, se habían encontrado tan cerca del abismo como actualmente. Las bolsas de la Unión Europea se desploman y los inversores buscan refugio en los bonos de los países considerados más solventes, provocando unos diferenciales de rentabilidad difícilmente sostenibles.

Sin duda, los próximos meses serán muy animados en nuestro mercado de valores. Hace tres días, el Banco de España publicó las necesidades de capital adicional de bancos y cajas para alcanzar los requerimientos definidos en el real decreto 2/2011, cifradas en unos 15.000 millones de euros. Entidades como Bankia, Banca Cívica, Catalunya Caixa, Banco Base o Nova Caixa Galicia acudirán al mercado de valores en busca de recursos que les permitan cumplir los niveles marcados por el Banco de España.

Durante los últimos meses no existe una palabra más utilizada que “intervención”. Cuando salgo de casa los habituales tertulianos adscritos a las diferentes emisoras de radio la manejan profusamente, en la prensa es utilizada por los principales columnistas, Google muestra 13,5 millones de resultados al consultar “intervención de España”, e  incluso mis amigos, en los pocos momentos que logramos pasar juntos, me preguntan: ¿seremos intervenidos?.

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