En un entorno de bajos tipos de interés donde la rentabilidad de los productos de renta fija a corto plazo tiene unos niveles nominales muy reducidos, os presento un breve resumen de una operación que hemos implementado recientemente, en su adecuada proporción, tanto en Solventis Eos Sicav (sicav de renta variable) como en Solventis Atenea Sicav (sicav de renta fija corto plazo) a fin de dar algo más de recorrido a esas posiciones de efectivo o más corto placistas, que teníamos en cartera con un retorno-riesgo que entendíamos que era muy atractivo. Es de advertir, que toda inversión tiene su riesgo y que no creemos ni en el free lunch ni en el la definición de tipo de interés libre de riesgo, sino más bien, que existen inversiones con menor riesgo a otras en términos de riesgo de mercado, de contraparte, de liquidez, operacional, legal, etc, pero algún tipo de riesgo siempre estará presente.

Leyendo el informe sobre US Oil and Gas Reserves study 2014 (ver http://bit.ly/1BW3JxS) me he topado con un cuadro de los que te da un montón de información. En concreto me responde la pregunta siguiente:

Como ya es sabido por la mayoría de vosotros, en el entorno actual resulta complicado encontrar oportunidades para invertir en renta fija, ya que si buscamos duraciones cortas, la mayoría de los activos están pagando rentabilidades casi nulas e incluso negativas. Por este motivo hemos buscado alternativas a la inversión en renta fija tradicional.

¿Se han planteado alguna vez comprar una empresa en situación de OPA para equipararla a la inversión en un bono?

Xavier Brun - La Vanguardia - 26/01/2015

En 2011-12, los distintos informes de analistas que caían en mis manos auguraban un escenario catastrófico si Grecia salía del euro. Vaticinaban un contagio a países periféricos, que a su vez llevarían al hundimiento de Europa y con ella, al euro. Los argumentos eran coherentes ya que gran parte de la deuda griega estaba en manos de bancos europeos, que al no pagarse provocarían un roto en sus balances. Hoy día ya se habla de posible salida de Grecia con total normalidad, incluso Merkel lo dice, y si ella lo dice es que ha dejado de ser tabú.

Christian Torres - Fundspeople - 19/11/2014

Hablar de un solo hecho aislado es complicado e incluso diría que demasiado atrevido o no apropiado. En una economía completamente globalizada y en donde, a su vez, los medios de comunicación nos retransmiten al instante cualquier evento por remoto que pueda parecer, hacen que cualquier movimiento de una ficha del tablero de ajedrez, afecte a las demás piezas. Con lo cual, trataremos de dar unas pinceladas sobre un número limitado de elementos que están presentes (10 en concreto) y en buena medida bastante interrelacionados. A su vez tenemos que ser conscientes que ante la gravedad extrema de alguno de ellos, seguro que podrían aparecer otros focos de atención aquí no contemplamos.

Christian Torres - Mutualidad de la Abogacía - Noviembre 2014

Si bien a primeros de año experimentamos revisiones al alza de los crecimientos globales, no tanto para el año más cercano, el 2014, pero sí para el 2015, 2016 y sucesivos, en los últimos meses, tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI), el BCE, como incluso los distintos gobiernos, han ido regulando sus expectativas de crecimiento a algo más moderadas y con ello el crecimiento mundial. En el caso de Europa, nos encontramos actualmente con una cierta divergencia interna incluso con tres distintos grupos de crecimientos. Por un lado, los países más cercanos a la órbita de Alemania con un 36% del PIB (Alemania 27%, Austria 3% y Benelux 6%) con crecimientos sostenibles del entorno del 2% a pesar de la cierta debilidad reciente de alguno de sus datos (Economic Sentiment Index a 0% de crecimiento) pero que creemos que es transitorio y relacionado con efectos de calendario. Por otra parte están Francia e Italia, los cuales representan un 21% y 15% respectivamente del PIB europeo y con crecimientos del 0%, con lo cual están pasando a ser el foco de atención. Por último, tenemos a España, Portugal e Irlanda, los cuales han pasado en los últimos 3 años de crecimientos cercanos al -2% a darse la vuelta y estar ahora más cercanos a crecimientos del +2% una vez que han ido recuperando cierta competitividad y que su entorno exportador, aunque no tanto su consumo interno lamentablemente, ha ido mejorando. Si a su vez le sumamos que con un euro algo más competitivo contra el dólar, pues deberíamos ver algo más de crecimiento en trimestres sucesivos si ese euro/dólar se mantiene durante unos trimestres, como así esperamos, como que un precio de petróleo reducido también ayuda al crecimiento, no descartamos que estos dos componentes, euro y petróleo, ayuden en un 0,50% extra al crecimiento europeo. Es decir, algo de apoyo extra tendremos por la reciente corrección de estos dos factores.

Xavier Brun - Expansión

El cálido otoño que estamos viviendo parece tener su paralelismo en la economía española. El PIB español ha crecido un 0,5% el tercer trimestre, situándose la tasa interanual en un 1,6%. Parece ser que los nubarrones se han disipado, pero, ¿del todo?. Me atrevería a decir que casi. Si las cosas no se tuercen, la economía española ha entrado en una senda de crecimiento. Pero para sustentarlo hemos de ver de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos.

Finalmente, el Banco Central Europeo (BCE) comunicó el pasado jueves una serie de medidas para estimular la economía europea. El preocupante dato de inflación de la zona euro del mes de mayo (tan solo del 0,5% y lejos del nivel objetivo del 2%) proporcionaba a Mario Draghi, presidente del BCE, elementos suficientes para conseguir doblegar la resistencia de los países del norte de Europa a implantar medidas de estímulo económico.

Hace pocas semanas, en esta misma columna, realizaba un breve análisis de las consecuencias que implican los bajos niveles de inflación para las economías del área euro, en general, y para los mercados financieros, en particular. Durante los meses pasados, el Banco Central Europeo (BCE) no ha realizado actuaciones especiales para atajar la amenaza de la deflación, más allá de mantener un moderado nivel de tipos de interés. Esta pasividad del BCE se encuentra condicionada, probablemente, por las ideas que emanan de los países del norte de Europa.

Parece ya claro que una de las mayores amenazas que afrontan las economías europeas es la deflación. Entre febrero del 2013 y del 2014, la tasa de inflación de los países que componen la  unión monetaria se situó en tan solo un 0,7%, muy alejada del objetivo del Banco Central Europeo (BCE) –fijado en el entorno del 2%– y un 60% menos que lo reflejado hace un año, en febrero del 2013, con valores del 1,8%.
Sin embargo, tan preocupante es el bajo nivel de inflación como la escasa diferencia que muestra esta variable entre los diferentes países de la unión monetaria y, en especial, entre los países centrales y los periféricos.