Las acciones de la banca, al diván

Sergio Heredia - La Vanguardia - 9/11/2014

La situación de la banca española despierta sentimientos encontrados entre los expertos financieros, que no se ponen de acuerdo de hacia dónde tirar. Concluidas las pruebas de solvencia, y puesto en solfa el martes pasado el mecanismo único de supervisión (MUS) del BCE, cuyo consejo de supervisión preside Danièle Nouy, se suscita la pregunta: ¿hay que comprar sus títulos? Las respuestas son dispersas: su situación ha mejorado de forma considerable.

Sin embargo, su modelo de negocio continúa siendo intangible y, por lo tanto, un modelo impredecible. “Invertir en bancos puede ser como correr por un campo de minas”, dice Xavier Brun, gestor de fondos de Solventis.
“Yo sé cuántos coches puede haber vendido una empresa automovilística –añade–. Pero desconozco qué tiene un banco exactamente en su balance. No sé si los pisos por los que ha concedido hipotecas han perdido o no su valor en este tiempo. Por eso, preciso que el BCE me diga si esos activos son buenos o no...”. 

En ese sentido, la aparición del MUS sí que puede aportarle cierta luz al inversor: desde ahora, es el BCE quien controla a las mayores 120 entidades financieras de la eurozona. “Se crearán equipos conjuntos de supervisión, y así se conseguirá que los bancos dejen de estar bajo ningún tipo de influencia política: serán analizados por observadores imparciales. En el caso de grandes entidades, con gestión profesionalizada, el cambio no es tan grande. Pero en aquellos que fueron antiguas cajas, esta reforma viene muy bien”, dice Ricardo de Manuel, socio de Capital Value.

Aun así, este analista tampoco las tiene todas consigo. Admite que el cambio de tercio permitirá que el inversor tenga más confianza en las entidades. “Sin embargo, nosotros no solemos invertir en bancos: consideramos que sus contabilidades son muy manipulables. Aparte, el hecho de que el dinero ocioso les queme en el balance les incita a ponerlo a trabajar, y eso puede provocar que a veces se equivoquen. Nos fiamos más de una empresa industrial, o de una aseguradora...”.

Otros, como Josep Prats, gestor del fondo Abante European Quality, lo ven de otra manera. Prats aplaude la aparición del MUS –“es el gran paso hacia la unión bancaria, y aún no ha sido valorado por los mercados”, dice–, y por ese mismo motivo interpreta que sus títulos bursátiles “son perfectamente comprables”. “Su solvencia vendrá garantizada año tras año por el MUS. Y cuando se vea que las cuentas de los grandes bancos europeos son fiables, precisamente por haber sido revisadas por el mismo supervisor, entonces se intensificarán los créditos y se soslayará un problema de solvencia y, sobre todo, de rentabilidad”.

Fuente: LaVanguardia